jueves, 15 de septiembre de 2011

Respétenos, señor Juan Manuel Corzo


No se ofusque lector, no se siente mal, relaje sus manos y no entre en perplejidad para ofender o lanzar improperios contra la humanidad del “Respetado” Juan Manuel Corzo, digno y cabeza visible de nuestro prosternado Senado Colombiano.

Sin mediar en tantos comentarios, recientemente JMC (Juan Manuel Corzo), definió como mísero su no despreciable sueldo dando como razón, que su cerca de $ 21.000.000 no le alcanzan para tanquear las camionetas en las que se deben desplazar el y sus escoltas. Por tal motivo, el común de colombianos de a pie que no ganamos eso ni en un año de trabajo duro y pesado, observamos con mas que dolor como el senador pretende que se aprueben subsidios para brindar gasolina a sus vehículos bajo el argumento, exánime , por demás peregrino, que resulta incomodo ir con sus escoltas en la misma camioneta. Que sería de la vida de este hombre, de este ciudadano al estar expuesto a las filas para pagar los servicios públicos, al tener que tomar el transmilenio a diario–transmetro para los que viven en Barranquilla–, no sería tan digno de una golpiza o de ser sometido por la turba enardecida de un pueblo que se ve ultrajado en su dignidad, cuando un hombre que devenga al mes lo que casi 40 personas(21.000.000/535.600)  solicita y expone que su sueldo le es insuficiente para cubrir sus gastos. Los de sus escoltas, los de su casa, porque alega que tiene más de una casa que mantener.

Qué situación tan difícil la del pueblo de Garcia Marquez que su Cartera de Planeación Nacional limita a $190.000 lo justo y necesario para que un ciudadano viva, eso sí no, con las comodidades que ha de tener un Senador, que por lo general, se duerme en las sesiones, no asiste, se la pasa viajando promocionando iniciativas por lo general tontas, se la pasa hablando con el de al lado dejando como un vil pendejo a quien grita en atril y cree que está siendo escuchado. Déjeme expresarle que soy uno de los pocos Colombianos que ve el noticiero del senado, y sobreviene la aflicción ver estos episodios como para que ahora nos quiera hacer entender que su sueldo es insubsistente según intenciones de político del Jet Set.

No es traído de los cabellos que JMC haga este tipo de cosas, si en un pasado también pretendió revivir la iniciativa que intentaba blindar de inmunidad a los senadores, seguramente para que fueren provistos de deidad y sean intocables. Hombres con licencia para ser corruptos.

Qué posición tan absurda la de este conservador que se manifiesta en contra de la igualdad de derechos para las parejas homosexuales –yo estoy en contra solo de la adopción, del resto si–, del aborto por razones de integridad del feto o en casos de violación porque según el no van con los argumentos propios del partido Conservador, pero si tiene a bien que nosotros los colombianos del común paguemos su medio de transporte. Solo falta que ahora, también tengamos que pagarle la seguridad social, colegio de los hijos, cuentas de celulares –antes lo hacíamos–, viáticos para que su hijos lo acompañen de correrías por los pueblos, al mejor estilo de Juan Manuel Santos que lleva a sus hijos consigo a firmar tratados al Japón, y seamos los albaceas de su  descaro, que justificamos con nuestros aportes sus necesidades de todo buen político levantado.

Lo siento, pero es imposible no sentir algo menos que rabia en su más pura expresión, al ver como alguien que trabaja seguramente menos que usted gane lo que usted quizás ganaría en dos años. Y tenga la procacidad de significar que su sueldo es exiguo –vaya usted a saber si es bien ganado–. Respéteme Juan Manuel Corzo, respete a los colombianos, respete a este pueblo que lo eligió –yo no voté por el–, quizás bajo la premisa que era usted el indicado, y que ahora ve como pretende desangrarnos, porque de prosperar tan presuntuosa intención de financiar el combustible con que movilizan  los zánganos del gobierno; no será raro a la vuelta de unos años ver un desfalco por este concepto como ya se dio con las cuentas de celulares, excesos en los gastos por concepto de tiquetes aéreos y lo que fue peor, la demasía con  que se gastó dinero, dinero de los colombianos, comprando papel higiénico en la respetada Cámara de Representantes; seguramente usted lector pensará que sería mucha la mierda que hay que limpiar luego de una un día de sesión de estos distinguidísimo compatriotas. Que ven como buena práctica disponer de lo poco que ganamos, con solo pedir cosas que ellos mismos aprueban. ¡Fantástico! que más me gustaría a mí reunirme con un selecto grupo de ciudadanos “de a pie” y fijamos el aumento salarial para el próximo año en un 90%, ¿Qué le parece?, lastima, para eso debo ser senador, debemos ser  senadores, ¡no joda!, soñadores.

No malinterprete mis palabra, luego alguien dirá que soy izquierdista, antes que eso pase, expreso que no pertenezco a ningún partido político, más que el mío mismo y el de mi conciencia, mucho menos guerrillero ni paramilitar, solo he votado una vez en mi vida, pero no por ello no entiendo lo que pasa en este país, donde la mayoría solo es %50,01 y el %49,99 se queda inconforme. Eso no es mayoría, pero como me gustaría que la gente en vez de andar peleando en las montañas por razones que el pasado no justificó y que ahora con el tiempo han perdido fuerza, solo por el hecho que aquellas convicciones se silenciaron por el sonido de los cañones. Se murió la idea de hacer de esta tierra un lugar mejor. Si todos pensáramos en el país antes que lo particular, seguramente hoy sería mi país fortín de intelectuales reales, no de bolsillo como el doctor Juan Manuel Corzo que en su infinita sapiencia pretende arrancarnos, “raponarnos” cual ladrón de San Andresito, lo que con dolor nos ganamos, lo que nos pertenece. Qué bueno sería que todos, de acuerdo estemos en que los senadores, congresistas, magistrados, representantes y demás elegibles, no ganasen tanto como para que hoy exista una vasta diferencia entre sus sueldos y el ultrajante salario mínimo mensual vigente. Qué bueno sería que ellos ganaran lo mismo que un ingeniero de sistemas que diariamente codifica unas 1000 líneas de códigos, o lo mismo que un Ingeniero Industrial que se quema como supervisor en la producción, como cualquier contador, como cualquier médico que hace turnos –los recién-egresados, los que tiene especialización no cuentan–, ¡qué carajos!, que ganen lo mismo que un vigilante. Qué bueno sería todos estar de acuerdo por lo menos en eso  y que la voluntad popular este por encima hasta del presidente.

–Aquí es donde usted viene luego de leer el titulo–

Finalmente, no queremos que los políticos sigan viviendo como reyes a partir de nuestro esfuerzo, y no se vistan de santos cada 4 años, cuando nos necesitan. Menos años en el caso de los alcaldes.


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