martes, 6 de septiembre de 2011

Pensar antes de besar

Es impresionante lo que uno como ser humano puede saber, pero aun mas grande es aquello que desconocemos y por lo que generalmente nos matamos la cabeza tratando de averiguar. Cualquier día, de eso días en donde uno no tiene nada que hacer. Vino a mi cierta pregunta, nefasta pregunta. ¿Cuántas personas habrán besado alguna persona que he besado?, lo acepto es una estupidez, pero haga usted el ejercicio. Con su novia, con su ex, con aquella amiga, con aquella desconocida que aun después de 5 meses no logra recordar su nombre.


Con pensar e imaginar me resulta escabroso. Ahora que ya se ubicó en el tema, imagine a esas personas de su pasado, a cuantas y qué clase de personas a su vez besaron. Exponencialmente también creció mi horror.

Lo cierto es que de haber sabido por ejemplo cosas como estas quizás muchos habrían pensado más de una vez en dar un beso a alguien. Ahora, en una sociedad como la nuestra. En nuestro tiempo un beso es tan común  y tan fácil de dar, como una cita, un encuentro sexual furtivo. Lo que nos lleva indiscutiblemente a preguntarnos ¿alguna vez he besado a una persona que en el plazo inmediato se besó con alguien?, da asco, lo acepto. Pero si usted como la mayoría de las personas del mundo, vive y piensan esto como un acto sin importancia. Dele entonces la importancia que se merece, y viva bien. Porque si su imaginación es tan mordaz como la mía, habrá de haber recreado cualquier cantidad de singulares posibilidades que aun después de varias lavadas de dientes, logran escalofríos en mi de solo imaginarlas. Lo sé, es sórdido y retorcido, imaginarse aquella linda chico haciendo de las suyas en las paredes que la intimidad provee. Y en que en la saliva de sus besos deje la semilla de sus fantasías en usted. Eso sencillamente, es un beso. Normal, desprovisto de matices, sin daños aparentes.

Finalmente, si usted nunca se lo ha preguntado, entonces lo felicito, porque esas dudas de carácter existencial no llegan a su apacible vida, tiene usted un sentido de la pertenencia a lo placentero e incomprendido, único. Si por el contrario, se siente identificado, le regalo una pregunta mas, ¿ha sido amante de una mujer casada?, si la respuesta es no, –podéis ir en paz–
Sino, también váyase, pero al baño.



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