Esa pequeña, modesta, ínfima, porción de dinero que nos ayuda a no quedar mal con el vecino de al lado en la banca de la iglesia. Que es siempre disimuladamente pedida y nunca olvidada en los sermones de los sacerdotes y pastores en los fines de semana, constituye la pilastra central del palacio de inconsistencias sobre los cuales se levanto el encantamiento del ser humano.

Parecería pues, ser algo incomprensible, sentarse una silla a que una persona, al igual que usted, con las mismas singularidades mentales y físicas le pretenda enseñar a como vivir, pensar, sentir y hasta fornicar. No nos alteremos, y nos tomemos de los cabellos cuando en el sermón del domingo el cura luego de ufanarse de ser quien sabe sus pecados, no los advierta en público sin adjudicarlos a su persona. –Acúseme padre le soy infiel a mi marido– , pregona el sacerdote cuando promulga que ser infiel es una actividad que no perdona dios, decir el santo pero no el milagro es lo mismo que violar a un niño y no decir de quien es hijo(muy común señores sacerdotes). O bien, cuál de los monaguillos es. Acto que ya con el tiempo se está volviendo tan típico como hacerse el loco y pasar la pena en la banca, y solo dar monedas.

Podríamos creer que el negocio de la fe ya se está debilitando a tal punto que los mayores aportantes podrían estar o emigrando a nuevas formas de fe, como la filantropía, nuevas religiones emergentes más tecnificadas y con mejor mercadeo, ó simplemente se está perdiendo la costumbre de donar dinero a las iglesias. En cualquiera de los casos, las razones podrían estar mostrando, una crisis al interior de la religión, siendo la católica una de las más afectadas, y las emergentes las mayormente beneficiadas.

La forma en cómo los creyentes ven a su iglesia cambia significativamente cuando las personas quienes personifican la presencia de dios en la tierra, tiene conductas muy similares al adocenado gentío. Por tanto, ¿Cómo creer en algo que sus representantes, me piden que cambie de mi forma de vida, cuando ellos viven y hacen las cosas de la gente del común?, claramente cualquiera que se haya hecho la señal de cruz, habrá de razonar y cualquier merito le encontrará a un sacerdote que tenga un affaire con una mujer casada, que tenga un hijo siendo sacerdote; sabiendo que el celibato lo prohíbe, o lo que es frecuente, que tome trago y anden en los burdeles, que quizás sea un pedófilo, y finalmente que hasta sea gay. Entonces, con tantos caso que nos muestran que los dignos comisionados de dios en la tierra, tiene tantas facetas tan propias del mundo, ¿por qué seguir creyendo que son solo ovejas descarriadas y no pensar que lo que está mal es el corral donde moran los animales?, la fe está siendo mal infundida en quienes están a cargo de profesarla, de manera que están haciendo parte de lo que están aquí para erradicar –las pasiones mundanas– , probablemente lo que estamos viendo son las primeras anomalías que el paradigma de la existencia de dios no está pudiendo explicar, entonces ¿Qué podrían esperar los que creen en dios, para entender que el paradigma de la existencia de dios está presentando demasiadas inconsistencias?, nadie lo sabe, me pregunto, ¿creer en dios es una especie de enfermedad mental en donde hablamos al aire y creemos que alguien no escucha, y entendemos como milagros actos fortuitos coincidenciales que dan cambios favorables a nuestro entender?, ¿sería como ver lo que queremos y sentir lo que nos da la gana?, claro está por el convencimiento y adoctrinamiento sistémico que nos dieron cuando niños y nos enseñaros que existe un dios allá arriba que todo lo ve. Entiéndalo, el sentido oficial por el cual desde niño se le inculca la fe es porque en esos primeros años de vida, es cuando se crean las bases más fuertes de la personalidad, que duran hasta el día que usted muere. Solo los más inteligentes deciden pensar y dejar de creer.

Ahora volviendo a lo de la limosna, no se sienta mal cuando obtiene fe a cambio de dinero en su iglesia, piense que todo esto es posiblemente por una buena causa, no tenga en cuenta los pecados de los sacerdotes, ni los muertos de la santa inquisición, ni mucho menos los de las cruzadas, menos los niños violados, las mujeres chantajeadas por su pecados, no, no mire eso, no mire esos pecados sino la fe de su iglesia y conforme a esa palabra, concédanos la unidad que tanto les hace falta, también concédanos su dinero, para poder seguir construyendo el templo de Jesús. Pero antes asegúrese de dar por lo menos billetes de mil pesos o pena de su tacañería será expuesto a un enjambre de monedas en su cara.

Compre fe, compre, pero con billetes, sino me cree mire aquí.

@JLenGoIg