jueves, 26 de mayo de 2011

Yo también tuve un Blackberry

Para aquellos años, en ese año, fatal año 2008, se me ocurrió la no brillante idea de renunciar a mi tranquilidad y comprarme un bb(Blackberry), en un inicio, todo es lindo, como en las relaciones en donde no se sabe que la novia, podría desarrollar un instinto posesivo con el pasar de los días, inclusive, extendido a nuestras pertenencias entre ellas el teléfono. Quizás, como quien se casa y solo le ve la cara a la novia justamente en el altar, al descubrir su cara, tibia y oculta por un velo, se deje ver una cara no tan tibia, real, quizás fea, con la nariz enorme, como la del Ex-Ministro Juan Lozano.—Pare de contar—.
Volviendo a la BBhistoria, nada me parecía mal, de hecho hasta disfrutaba de manera disimulada fanfarronear que era el dueño de uno de los pocos Blackberry en esta ciudad de apariencias en donde muchos, se dejan ver vestidos con prendas de $200.000 y andan en bus entre esos yo. Nada me molestaba, era un gomoso, perdí unas cuantas tardes, bajando aplicaciones, instalando de cuanto software en la web existía, temas, App’s, le compre una memorias SD y engallé mi poderoso bb8320, carcasas y hasta allí, todo era bien.
Luego de un tiempo, entendí que en esto había minino encerrado, y del cual no tenía ni la menor idea. Con la entrada de las aplicaciones de las redes sociales, los tag’s en las fotos, los comentarios en el wall, los comentarios en las fotos, todas suman una cierta indecencia senil por darle a mi teléfono vibrar, sonar, en momentos tan inoportunos como la llamada de tu mama en el momento que el atracador te apunta con el arma :
Atracador : —Mira pelao, dame el bb que te vi que lo tenias, no te haga meter un tiro—
Yo: —No, yo no tengo ningún bb—
Telefono: —ring,ring—, perdón los bb tiene timbres estereofónicos sería algo como esto: ”Esta media gordita pero chupa chévere…esooo en 4 no se veeee”.
Se te acaban las bbaventuras. Pero como eso no fue mi caso, entonces, sigamos. Con el pasar de los días muchas de las cosas que tenia a mi “bbEntender” como interesante, y muy In, se comenzaron a tornar en una imagen desdibujada de la idea nefastamente mentirosa que tenía hace unos años atrás cuando tímidamente le pregunte a una Asesora comercial de Movistar —¿Cuánto vale ese blackberry? — Ahora, después de un tiempo siento que quizás debí quedarme callado, hacer cola en la zona de comida para degustar cualquier cosa aunque luego quizás me intoxicara con salchichas vencidas que dan para degustar o ir a ver ropa interior femenina en cualquier góndola, imaginando a Carolina Cruz, con aquel hilo de encajes azul. En fin, cualquier cosa pude haber hecho pero no lo hice y gracias a “aquel” —¿Cuánto vale ese blackberry? —, me convertí en un BBAdicto, gozaba de los comentarios en el Facebook, los más de mil trinos del Twitter —Incluidos los de Carolina Cruz—, los mensajes de texto de movistar, los mail de la empresa, los correos de la cuenta de correo personal de Hotmail, de yahoo, de Gmail y además de eso, estar conectado al Msn, yahooMsn, y para colmo de males, viví en carne propia una de las mayores grietas de diseño y desarrollo de software antes vista en la historia. El BBMsn, este bueno, desesperante, pero terrible dolor de cabeza no tiene OffLine Mode, osea que aunque no quieras siempre te van a poder enviar mensajes aun así no quieras. Si claro existe una solución, borrar al contacto, pero como borras a tu jefe que te envía mensajes de dios, todo el día, —Debería ella saber que soy ateo—, creo entonces, que porque querer estar a la moda, se gana cierta fama y la fama obviamente tiene su precio. A la orden del día, están los chistes de Jaimito, los de la paisa más cotizada de Colombia, la inteligente Natalia Paris, los de Piedad Córdoba, Chávez, Uribe, rumores de farándula, información de los trancones —Waze—, de nada sirve saber que hay un trancón en la 72 cuando ya estás en el. Los consejos de cocina, información de donde están haciendo los retenes de la policía —Había un grupo que se llamaba “retenes de barranquilla”— y hasta tenían identificado a un policía que era implacable y nunca perdonaba un comparendo. Aprendí mas de dios no lo dudo, conocí las mañas de Natalia Paris, vi como disfamaron a mas de una chica barranquillera con sus fotos en poca ropa, a más de un tipo lo tildaron de gay, pero nunca me enviaron una foto de Carolina Cruz. Sentí que extrañe a mi anterior teléfono, mi nokia, sentí que nunca me perdonó aquella infidelidad tecnológica, con una similar, solo que con una maquina más avanzada. La vida es así, con altos y bajos. Con matices extraños, con tonos raros, aunque mi bb era gris, creo que vi como mi colorida dicha tornarse de elegante a negra cuando perdí la paciencia al recibir unas 100 cadenas diarias. —Si no le gustan las cadenas cómprese un Nokia—, y yo tenía uno, ¿Por qué lo cambié?, me lo preguntaba, siempre me daba aliento diciéndome que el bb es mejor, los nokia u otro teléfono que no tenga más de 10 botones eras obsoletos.
No falto quien me agregara al bb, y como no podemos saber quién es sino lo aceptamos más de una broma me jugaron, más de un chisme me inventaron, también entendí que hasta las prepagos en barranquilla tenían a su PIMP(Chulo) sistematizado y enviaban su catalogo. Aprendí que un examen también se pueden pasar respuestas por bb, tomar fotos al tablero y luego en la casa pasar notas, grabar notar de voz del profesor hablando mierda 2 horas, hasta donde aguante la memoria SD, grabar video de cómo el arroyo de la 43 se lleva a un taxi y el chofer muestra sus dotes de gran KAPAX Corroncho en un caudaloso rio improvisado en frente de la Universidad del Atlántico, al trata de salvar su vida, nunca falto la foto a la cola de la nenita del edificio, y lo que es peor, prestar mi bb para una que otra amiga le tomara una foto a una vitrina y copiar la moda de un vestido, para poner a trasnochar a la modista en imitar la pinta para el sábado, y poder aparentar lo que no son. Todo a costillas de mi bb. Fueron momentos, que de seguro no han de regresar, al menos no en tu forma y mucho menos en su precio, cuando miro a la izquierda de mi escritorio como suena mi Nokia —Once cero cero—, si mi Nokia 1100, con linterna HID, como los autos, con teclas gastadas y mi nombre en el perfil —Jhon—, algo que no podía hacer antes, sin caer en la metódica practica de ver como mi nombre lucia más que su simplísima forma. Radical decisión, volví al pasado, sin montarme en el carro del tiempo de J.FOX, pero si me cambié de máquina, mi Nokia Once Cero Cero, mi dispositivo, funciona de lujo, aun cuando ha resistido más de un naufragio en el retrete de mi casa y de una ajena, logré conseguir ringtone’s para el en internet y hasta suena bonito. Volví a tener mi tranquilidad y no recibo pendejadas que no quiero, ni las cadenas de dios, ni los chistes de Jaimito, ni las fotos de las prepagos, los chismes de la farándula barranquillera, las posiciones de los retenes que aun cuando no tenia carro me divertían, los consejos de cocina se han ido y admito que los extraños en medio de mi seca vida con mi nokia, no saben cómo extraño los chistes de Natalia, los trinos del Twitter y las peleas de Uribe, las vainas que decía Chávez y las declaraciones algunas erradas de Petro. Nunca en vida extrañe tanto un mensaje de dios en las mañanas como hasta hace unos días. En ultimas cambie mi bb por mi tranquilidad y la posibilidad enfermiza de estar mirándolo y ver su asterisco rojo en muestra de alguna actividad, rutinaria en mi red social, nunca espere saber un chisme de alguien cuando asumí sensatamente que mi nokia Once cero cero no acepta plan de datos, nunca espere saber que no recibiría la foto de Carolina Cruz, con este móvil, si es de gama baja, muy baja. Pero lo que me queda de consuelo es que por lo menos puedo recibir una llamada de ella. Con quien tengo una relación, pero ella no sabe, y ni que se entere. Carolina Cruz.

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