domingo, 3 de abril de 2011

La ventaja de ser diferentes.

Si bien el mercado pueden existir una gran variedad de productos para un sin número de usos, también habrían de existir cualquier cantidad de oportunidades para generar bienes y servicios y, que apunten a satisfacer esta demanda –Creciente– de productos. Es el grado de diferenciación donde radica y se definen los criterios de superioridad comercial entre las empresas sobre sus productos. Por esto, y en aras de definir una proporción mayor sobre la porción de clientes en el mercado a la que apuntamos con nuestros productos cautivar, es y será, en ultimas, lo que dictamine en mi opinión dos elementos claves para una empresa: 1. La estrategia empresarial para mantener a los clientes efectivos –Clientes que ya son nuestros clientes– 2. La estrategia empresarial para cautivar los clientes nuevos con un plus de diferenciación antes los productos o servicios existentes en el mercado. En este momento se podría entender esto como la formulación de dos estrategias distintas, que apuntan a casos quizás diferentes. Pero no es así, debido a que con la consolidación de una se obtiene el firme propósito de la otra.

Es así entonces, cuando ingresa al juego empresarial el plus de la diferenciación que ofrecen y carecen nuestros productos, por los cuales mantendríamos o perderíamos clientes respectivamente. La formulación de dichas estrategias deberían ser el resultado de un análisis tanto interno como externo de la organización donde pongamos sobre la mesa el conjunto de factores que nos pueden afectar y plasmarlos en iniciativas que ayuden a disminuir, fijándonos siempre en el “Cómo” de las otras organizaciones hasta convertirlos más que en una oportunidad, en una fortaleza y, un estudio serio y aterrizado en la realidad del “cómo” podríamos hacer de nuestros productos y servicios, piezas claves de éxito y beneficio tanto para nuestros clientes que encuentren en nuestra organización lo que buscan y nosotros en ellos: Utilidades.

Para poder interiorizarlo, deberíamos estar conscientes que las organizaciones de nuestro tiempo deben desligarse de la operatividad que sugiere una aptitud productiva no proactiva y hacernos a la orilla proactiva del rio que sugiera atravesar en busca de una estrategia que le brinde al cliente un producto o servicio notablemente exclusivo de calidad tal como se espera. Además, pensar y ver y/o leer el mercado con sus notables cambios e incluir dentro de la planificación de nuestras acciones el impulso inherente que nos pueden dar o quitar, los eventuales riesgos presentes en cualquier estrategia o iniciativa empresarial.

Por otro lado, las características de una ventaja competitiva1 son: 1. Difícil de igualar 2. Única 3. Posible de mantener 4. Netamente superior a la competencia 5. Aplicable a variadas situaciones del mercado. Es así, en este orden de ideas, que deberíamos imprimirle a nuestras estrategias y acciones, criterios que satisfagan y sean consecuentes con las características antes mencionadas, debido a que nos asegurarían sino bien una posición relevante en el medio empresarial, mañana una posición realmente interesante y de dominio organizacional y, de poder. Porque quien no ha de formular sus estrategias sobre los preceptos de las ventajas competitivas seguramente ha de carecer de la capacidad de adaptarse y hacer de sus productos o servicios, elementos competitivos frente a las empresas que si tiene o lleven sus objetivos con dichas características. En general, carecerá de fuerza y capacidad para competir con quienes si lo han hecho.

Desarrollar la capacidad de asegurarnos dentro del mercado con nuestros productos seria pues nuestro blindaje y forma de defensa antes los cambios externos y/o los alcancen de los riesgos inherentes de nuestra actividad comercial. Para que los competidores potenciales vean en nuestros clientes menos opciones de negocios, velando su capacidad de ingreso en nuestro mercado.

Con lo anterior, y en una efectiva planificación de acciones dentro de una estrategia realmente seria y con el compromiso fijo del talento humano, de la mano de la innovación y con una aptitud frente al cambio, honesta, podemos hacer de nuestras organizaciones, fuentes de trabajo serio y estable, que provean productos o servicios de calidad, en donde los clientes son los más beneficiados y nosotros los favorecidos cuando se exprese esto en el retorno de la inversión para los inversionista si queremos verlo de forma simple, financieramente expresado.

En síntesis, no hay razón para poder y tener en el mercado situación tal como la de un número determinado de empresas, vendiendo los mismos productos, con las mismas características, y un mismo precio. Es una situación utópica, que dista notablemente de la realidad comercial del mercado en que vivimos, por ende, y pro de mantener un nivel estipulado por las direcciones de nuestras compañías es donde nos debemos ajustar a condiciones cambiantes y que proporcionan valor para el cliente y una diferenciación para nosotros traducidas en calidad. En otras palabras, nuestros productos son y serán el resultado del análisis de los requerimientos del cliente cristalizados en soluciones que nos proveen un confort. Ajustados a condiciones cambiantes impuestas por el medio en la consecución de los materias primas para su producción y costos de producción asociados. En beneficio claro esta del cliente. Por esto, la empresa u organización que teniendo en cuenta lo antes mencionado, logre producir o brindar un servicio, con las implicaciones de costo, calidad, logística a un precio asequible en el momento exacto, será la organización que obtenga una mayor porción del mercado con un producto que competitivamente es diferente pero muy atractivo. En otras palabras, ser diferentes ser traduciría en ser competitivos.

Reacciones:

0 comentarios:

Publicar un comentario

Deja tu comentario aqui: