domingo, 3 de abril de 2011

El talento humano como factor de cambio e innovación.

El talento humano resulta ser en la mayoría de los casos el activo más valioso y contradictoriamente e injustamente el que más daño le hace a una empresa que necesite de nuevos y mejores métodos para afrontar los embates de las fuerzas externas; que condicionarían sin esfuerzo desde el clima organizacional interno hasta la forma en cómo se relacionan las empresas con el medio. Es por eso que imperativamente es hacia este elemento fuertemente relacionado que debe estar en si encaminadas las estrategias para de manera anticipada crear elementos que nos permitan superar los obstáculos comerciales que se presenten y que hace parte inherente de la actividad comercial de todas las empresas.

Si bien es cierto que el material humano hace y forma parte de las organizaciones, también lo es de manera no visible la aptitud conforme se enfrente y se manifiesten las intenciones de cambio, y la percepción que tengan las personas frente a estas iniciativas. Para el Presidente, Gerente, Director o Jefe de alguna empresa que no entienda que su principal elemento de diferenciación y valor agregado está en la pasión con que los empleados —Sin olvidar que aun siendo gerente es también en esencia un empleado mas—, enfrentan día a día su labor, estaría prácticamente a pocos metros de comenzar a recorrer un camino que llevaría directamente a su organización al cementerio donde moran el incontable número de empresas que no fueron capaces de adaptar sus estrategias para superar los vientos del medio ambiente externo(MAE). Es y seria entonces, cuando se haya recorrido un largo tramo del largo camino del que comento, cuando despertaríamos el clima de conformidad que sugiere un ambiente con pocas intervenciones externas, condiciones de favorabilidad propiciadas por la ausencia de competencia; cuando desearemos remitirnos a realizar cambios, cambios que pudimos haber previstos con una educación aterrizada en la realidad, basada en la innovación impulsada por el elemento más valioso de las corporaciones que son su gente.

El despojarnos de las connotaciones que da la jerarquía en las organizaciones para poder atender de manera objetiva las iniciativas que nos pueden brindar los subalternos es una manera adecuada de ejercer los cargos de dirección. Dentro del argot militar existe una paremia muy popular: “Se puede engañar al superior pero nunca al subalterno”, ingenioso y locuaz resulta, pero muy cierto. De manera similar el buen jefe seria quien aun a sabiendas de su incapacidad profesional hace uso de sus alternos para engranarlos en la consecución y obtención de resultados que satisfagan los criterios para los cuales fueron contratados él y sus subalternos. El mal jefe es y comúnmente encontrado, todo lo contrario a lo antes expuesto; alguien que su estreches de descernimiento impide realizar con pasión su labor. Arrastrando consigo a sus subalternos, cortando la inspiración de las nuevas y mejores ideas; interés de mejorar y reingeniería, y cercenando el ímpetu creativo obligando con el tiempo a caer en una tendencia operativa —del día a día—; conformista laboralmente, sin ambiciones, imposibilitando al empleado, encasillándolo en la aptitud propia del mal jefe que su vez su él ejemplifica, debido a que no fomenta el espacio justo y adecuado para que las nuevas ideas tengan un ambiente favorable. Es así pues, prudente comentar que “el peor enemigo de un mal jefe seria pues un buen subalterno” con un espíritu innovador, creativo y con una personalidad ambiciosa laboralmente expresado. Expresado de manera contraria el peor enemigo de un buen empleado es un mal jefe”. Quizás una realidad que muchos han vivido, otros muy afortunados no. Es entonces, sensato definir de manera más adecuada los parámetros de contratación antes que definir una estrategia frente a alguna posición o acción por resolver comercialmente expresado. Debido a que no podemos tratar de enfrentar los incidentes externos sin antes estar consciente que podamos superar los obstáculos externos con las complicaciones internas que un mal ambiente de trabajo y las limitaciones de nuestro personal proveen. Con confundir lo anterior con una iniciativa de despidos en masa para cambiar el totalidad al personal, sino un ejercicio de aprendizaje y capacitación en aptitud innovadora y cambios, con impulso estratégico soportada por el musculo laboral del talento humano que provee a la empresa sus trabajadores. En otras palabras, en primera instancia lo que se debe hacer es preparar a el grueso del talento humano para que tenga una aptitud de búsqueda constante de innovación, cambios y mejoramiento continuo, y luego si, después de conseguir esto, encaminar, conjuntamente los cargos operativos y los cargos de dirección, a un alineamiento vertical a la misión y la visión de la organización para así asegurar de mejor forma la consistencia de la organización de la mano del talento humano como factor de cambio e innovación.



Reacciones:

0 comentarios:

Publicar un comentario

Deja tu comentario aqui: