viernes, 22 de mayo de 2009

La respuesta!


En los días de angustia. Un día ya desesperado
al cielo mire, intentando buscar lo que tu amistad
me brinda. La sensación de terciopelo, sublime al
pensamiento, que me pueda decir tocando con su
mano. Mi espalda cargada de sufrimiento -- Todo estará bien--.

No necesito mas, mas ¿para que?, verte frente a mi,
Rompiendo resignado al destino, aquella carta de
condena de felicidad, donde me prometiste hacerme
feliz en un plazo no máximo de dos eternidades.
Aquella foto, en la que besas mis ojos, no será más
que el yerto escombro del edificio de mentiras
que por tanto tiempo en mi corazón construiste.

Amiga y mártir, sueño y desvelo. Ironía y verdad.
Sincera o abnegada, estas líneas son tuyas, como
lo es etéreo lazo de amistad que suscribiste con este mortal.
No siendo mas, recibo tu promesa de amistad, en consigna,
para que esté, donde debe estar, en los corazones de quienes
si sabemos el significado de la palabra lealtad.

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